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Gori Gori, el ramen más chilango, abre su primer restaurante físico en el Edificio Ermita de Tacubaya con talleres y experiencias.
Gori Gori nació hace seis años como un servicio de delivery de ramen en plena pandemia y hoy da el siguiente paso natural de su evolución: abrir su primer espacio físico en el emblemático Edificio Ermita, en Tacubaya. El proyecto, encabezado por dos de sus fundadores, Sergio Su y Rodrigo Cortés, pasa así de comunidad digital a un centro de consumo y encuentro presencial dentro de uno de los edificios más reconocibles de la zona poniente de la Ciudad de México.
Desde su origen, Gori Gori ha construido una propuesta culinaria que cruza la tradición asiática con el ADN de la calle mexicana. Platillos como el Gori Ramen, el birriamen o versiones sin caldo como el Gori Diablo reflejan esa reinterpretación divertida que hoy la marca resume en una frase: “el ramen más chilango”, un posicionamiento que ha conectado con una generación de comensales que busca sabor, accesibilidad y personalidad en cada visita.
¿Dónde está ubicado el nuevo restaurante de Gori Gori?
El nuevo espacio de Gori Gori está ubicado en Avenida Revolución 1877, Tacubaya, Miguel Hidalgo, dentro del Edificio Ermita. La marca ofrece ahí mucho más que comida: talleres, colaboraciones y experiencias como Noodles and Doodles, retas geek y karaoke otaku forman parte de una programación viva que busca transformar cada visita en algo distinto, apostando por la retención de comunidad más que por el simple consumo de un platillo.
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Más allá del menú, Gori Gori ha construido una identidad cultural que integra distintos universos contemporáneos: el anime, el K-pop y la cultura japonesa conviven con subculturas urbanas y comunidades creativas locales, dando forma a un espacio donde la expresión es libre. Este nuevo local amplifica ese ecosistema, consolidándose como un hub social donde convergen quienes buscan algo más que un restaurante: un lugar para pertenecer.
En el centro de la filosofía de la marca está el concepto “Con Tokio”, que para Gori Gori significa hacer las cosas con intensidad, valentía, calidad y, sobre todo, diversión. Es una invitación a romper con la formalidad y a construir un entorno sin prejuicios, donde cada persona pueda ser quien quiera ser dentro del espacio.
El modelo de negocio de Gori Gori se inserta en una tendencia más amplia dentro de la gastronomía urbana mexicana: proyectos que nacieron exclusivamente como delivery durante la pandemia y que, tras consolidar una comunidad digital sólida, dan el salto a espacios físicos con una propuesta experiencial que va más allá del menú. En ese sentido, la apertura del Edificio Ermita no solo representa un nuevo punto de venta, sino la validación de un modelo de comunidad que la marca construyó durante seis años exclusivamente en redes sociales y plataformas de entrega.


